Oraciones

Dios mío en nombre de Jesucristo, con tu autoridad desaloja de mi cuerpo todo espíritu inmundo, purifica mi mente de toda obsesión con tu Santa Luz iluminadora; restaura mi corazón de toda pasión con la santa gracia de amor del Espíritu Santo. Amen.

Dios mío en nombre de Jesucristo, con tu autoridad desaloja de mi cuerpo todo espíritu inmundo, purifica mi mente de toda obsesión con tu Santa Luz iluminadora; restaura mi corazón de toda pasión con la santa gracia de amor del Espíritu Santo. Amen.

Señor Jesús vengo a tu presencia para pedirte la gracia de poder perdonar a un consagrado tuyo, el cual por sus propias debilidades, por las circunstancias en las que se formó, tal vez por las crisis de fe por las que está pasando y ante todo por las insinuaciones del maligno, ha dejado la practica de la virtud y se ha entregado a vivir las pasiones de la carne, desedificando a la Iglesia y escandalizando a las almas débiles. Reconozco que durante mucho tiempo le guarde rencor y tal vez deseo de venganza, porque esperaba de él tanta santidad como la que hay en Ti, pero ahora comprendo que tu viniste a fundar una Iglesia para acoger a los pecadores y por eso la cimentaste sobre pecadores, porque si la hubiera cimentado sobre los ángeles, muchas almas débiles no se hubieran atrevido acercarse a seres tan perfectos y gloriosos, temiendo que de ellos recibiría una justicia implacable y no la misericordia de aquel que dijo yo no vine a buscar a los justos, sino a los pecadores. Por tanto Señor Jesús, yo perdono las debilidades de tu siervo y te pido que Tú también le concedas las Gracias de Tú perdón y ante todo su conversión, para que así no pueda ser condenado por el daño que me hizo, sino que algún día todos juntos podamos disfrutar de la dulzura de tu amor por toda la eternidad en el Reino de Nuestro Padre Dios. Amén

Señor Jesús que reprendiste a tus Apóstoles diciendo: “¿porqué tenéis miedo, hombres de poca Fe?”(Mt. 8,26), y les mostraste que tu poder estaba por encima de las tormentas, de las enfermedades, de los demonios y hasta de la misma muerte. Te pido de todo corazón alejes de mi alma todo tipo de temor, de fobia y no me dejes llegar jamás a la crisis de pánico, pues yo reconozco que todo poder en el cielo, en la tierra y en el abismo, dobla rodilla frente a Ti. Dígnate Señor mandarles con tu autoridad divina a todas las tormentas que en mi vida se levantaren ese portentoso “¡Calla, enmudece!”(Mc. 4-39), para que acrecentada mi Fe en Ti, pueda caminar en adelante sobre las aguas de las dificultades, sin zozobrar en la fe como lo hizo Pedro. Amén.

Santísima Virgen María tu sabes con cuanto desprecio, bajeza y repugnancia me miro a mí mismo(a), pues no encuentro en mí sino defectos, yo te pido Madre Santa que me enseñes a mirar las obras grandes que el Todopoderoso ha hecho en mí, que me conceda la gracia de valorarme en lo que valgo ante los ojos de Dios, que es la vida misma de tu Hijo Jesucristo. Que me ayudes a cambiar a una actitud positiva y de alabanza perpetua, para poder proclamar con mi alma la grandeza del Señor, que se alegró en las pequeñeces de esta criatura suya que soy yo, y así pueda alegrarse mi espíritu en Dios mi Salvador que ha mirado todas las humillaciones que he sufrido durante mi vida, y las cuenta en el cielo como méritos riquísimos o joyas que adornan las almas de sus escogidos. Gracias Dios mío, porque al menos me haz librado de la soberbia de los potentados, evitando así que fuese destronada y que me enseñes a ver que aunque tenga pobreza en virtudes, belleza, o facultades eso también ha evitado que haya sido despedida vacía, como los ricos del mundo lo serán en tu presencia. Amén.

En Nombre de Nuestro Señor Jesucristo renuncio a Satanás a toda brujería o hechicería, espiritismo o adivinación que haya practicado o que haya mandado a hacer. Por el poder de la Sangre de Cristo y de su gloriosa Cruz yo le arrebato a Satanás toda autoridad, pacto o consagración, o cualquier tipo de derecho que por estos pecados tenga sobre mi mente, mi corazón, mi cuerpo, mi alma, mi espíritu, sobre mi familia, sobre mi economía, o cualquier otro poder que pueda tener por los pecados de mis antepasados si ellos practicaron o recurrieron a las artes de las tinieblas. Por último decreto que toda esta autoridad que hoy le arrebato a Satanás en nombre de Jesucristo sea quebrantada, aniquilada y destruida en el Nombre de Dios Padre Omnipotente, en el Nombre de Dios Hijo Redentor del mundo, en el Nombre de Dios Espíritu Santo Defensor, por la intercesión de la Gloriosísima siempre Virgen María y mediante el ministerio de los Arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael. Amén.

En Nombre de Nuestro Señor Jesucristo prohibimos a todo ángel caído, engendro diabólico, criatura de tinieblas, a todos los espíritus perdidos, reuniones de brujas, grupos satánicos o emisarios de sus asociados, perturbar la paz de nuestros hogares, impedir nuestro descanso nocturno o hacernos daño y vengarse de nosotros, en nuestros trabajos, en nuestras familias, en nuestros bienes espirituales y materiales, o a través de cualquier persona, animal o cosa. Rompemos todo pacto, consagración, maldición, maleficio o envidia que estén originando dichas presencias tenebrosas en nuestra morada. Sellamos y cerramos con la preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo cualquier puerta por donde estos seres malignos estén ingresando en nuestras vidas y las clausuramos con los sellos de las puertas de la Iglesia Católica y confesamos que el infierno no puede prevalecer contra ellas. Amén.

En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo y en virtud de la fuerza del Sacramento del Matrimonio, yo clamo y reclamo el corazón de mi esposo(a) N.N. y expulso del corazón de mi esposo(a) a N.N. que intenta separar lo que Dios ha unido. En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo y en virtud de la fuerza del Sacramento del Matrimonio, rompo todo maleficio de división matrimonial, de incompatibilidad sexual y de infidelidad pasional. Consagro mi hogar y mi matrimonio a la custodia de Jesús, José y María para que ellos restablezcan la paz, el amor y la fidelidad del hogar de Nazaret. Amén.

En Nombre de Nuestro Señor Jesucristo por la fuerza imperial de su Gloriosa Sangre rompo, desato, desencadeno, aniquilo, extermino, deshago y destruyo cualquier acción diabólica conjurada a forma de bloqueo, inapetencia sexual, frigidez, precocidad, esterilidad, impotencia, incompatibilidad o enfermedad genital impuesta por brujos, hechiceros, chamanes o satánicos, que esté encaminada a impedir la sana sexualidad entre mi conyugue N.N. y yo, buscando separar lo que Dios unió por el sagrado vínculo del matrimonio, el cual renuevo y vitalizo delante de mi Padre Dios por la Gracia de Nuestro Señor Jesucristo y en la unidad del Espíritu Santo, por el poder que tiene la Iglesia de atar y desatar con la intercesión de María Santísima y bajo el ministerio de los Santos Arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael, y por los méritos de todos los Santos del cielo. Amén.

En el Nombre de JESUCRISTO, EL SEÑOR, y por los méritos de SU preciosa SANGRE, rompo y disuelvo cada maldición, embrujo, sello, hechizo, brujería, vínculo, trampa, lazo, ardid, mentira, escollo, obstáculo, decepción, desviación, distracción, influencia o cadena espiritual, espíritu de sueño que me quiera obstruir la oración; también cada enfermedad de nuestro cuerpo, alma, mente, que pueda alcanzarnos, directamente o a través de cualquiera personas, animal o cosas, o por cualquier espíritu que se haga presente en nosotros por nuestros propios pecados o equivocaciones, o los de nuestras generaciones anteriores. Amén.

En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo rompo toda opresión diabólica que haya en mi mente, en mi cabeza, en mis ojos y en todo mi entendimiento y rompo toda opresión diabólica que tratando de atar mis facultades, las cuales consagro al servicio de Nuestro Dios y Señor, Padre de Jesucristo Nuestro Señor y en fe me coloco Su armadura. Me ciño el cinturón de la verdad y el casco de la salvación; tomo el escudo de la fe para apagar las flechas incendiarias del demonio y la espada del Espíritu Santo que es la Palabra de Dios. Amén.

En nombre de Nuestro Señor Jesucristo, por la fuerza del sacramento del bautismo significada en esta agua que voy a tomar, sean limpiadas todas mis entrañas de cualquier incursión diabólica que quiera afectar la salud de mi mente, de mi cuerpo o de mi alma. Queden rotos todos los vínculos de pecado y de maldad que me están atando, por la Preciosísima pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo y esto se realice en el nombre de Dios Padre Omnipotente, en el nombre de Dios Hijo Redentor del mundo, en el nombre de Dios Espíritu Santo Defensor, y por el poder de atar y desatar que tiene la Santa Madre Iglesia Católica, por la intercesión de la gloriosísima siempre Virgen María y mediante el ministerio de los Santos Arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael. Amén.

En nombre de Nuestro Señor Jesucristo, rompo, desato y destruyo cualquier brujería, hechicería o maldición que estén afectando estos (mis) órganos y reclamo la salud en nombre de la Sangre de Cristo y que nos ha lavado de nuestros pecados. Y suplico a Nuestro Dios restaure los órganos dañados por la acción diabólica, en el nombre de Dios Padre Omnipotente, en el nombre de Dios Hijo Redentor del mundo, en el nombre de Dios Espíritu Santo Defensor y por el poder de atar y desatar que tiene la Santa Madre Iglesia Católica, por la intercesión de la gloriosísima siempre Virgen María y mediante el ministerio de los Santos Arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael. Amén.

Santísima Trinidad Padre, Hijo y Espíritu Santo, despliego tu justicia sobre la cabeza de todos los brujos que practican las artes oscuras del vudú, para infringir el sufrimiento en la carne de tus hijos, y reclamo la justicia de la ley del talión de Éxodo 21,23 -25, Levítico 24, 18-20 y Deuteronomio 19, 21, para que se hagan llaga viva en ellos mismos cada lágrima, quejido, sufrimiento y dolor emanado de cualquiera de tus hijos que haya sido dañado por la magia de trasferencia, a través de clavamientos de muñecos de cera, de paja y de trapo o cualquier otro material, de fotografías, de velones, pentagramas, y trozos de carne o cualquier otro elemento que represente a sus victimas. Después de que hayas ejecutado Señor el exterminio de esta raza de impíos, como lo decretaste en Éxodo 22, 17 y Levítico 20, 27, te suplicamos procedas a destruir, aniquilar y exterminar, todos los clavamientos espirituales en la carne, alma y espíritu de tus hijos, para que te glorifiquen por haber roto estos yugos satánicos, y estas cargas insoportables del abismo porque en adelante solo aceptamos y nos gloriamos de llevar el yugo llevadero y la carga ligera de la cruz que Tu Hijo nos quiera compartir. No obstante como tu Hijo nos ha enseñado a perdonar y amar a nuestros enemigos, te autorizamos a usar los méritos de todos estos sufrimientos provocados a través del vudú, a favor de la conversión de aquellos hijos de las tinieblas que sean propensos a recibir la gracia de tu luz, para que así no sean condenados a causa de las maldades que nos hicieron, pues en este mismo momento les otorgamos nuestro perdón, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Señor Jesucristo que enviaste a tus discípulos a predicar el evangelio de la vida, y que les diste poder para obrar grandes prodigios en tu Nombre y los alentaste diciéndoles: "todo lo que le pidáis a mi Padre o a Mí en mi Nombre se os concederá", "las obras que Yo hago y aún mayores vosotros las haréis". Es más nos diste la orden de que fuéramos por el mundo sanando enfermos, limpiando leprosos y resucitando muertos. Hoy te pedimos Señor por este hermano al cual hemos evangelizado en su lecho de dolor, junto con sus familiares, para que lo libres de las puertas del abismo, y le concedas la gracia de la salud de su cuerpo como signo de la salud eterna que Tú prometiste a los que creyesen y por eso con la autoridad de los Hijos de Dios pronunciamos las palabras del profeta Ezequiel 37, 3-5: "Sopla Espíritu divino sobre estos huesos secos, cúbranse de tendones, de músculo y de carne e infunde espíritu de vida" sobre este hermano, para que con su testimonio de sanidad, pueda Glorificar la grandeza de Nuestro Dios, y el poder de sus Hijos. Te damos gracias Señor porque sabemos que nos has escuchado, te pedimos que las maravillas que hoy has obrado no sean atribuidas a nosotros tus humildes siervos, sino que solo a tu Nombre sea dada la Gloria. Amén.

Señor Jesucristo que enviaste a tus discípulos a predicar el evangelio de la vida, y que les diste poder para obrar grandes prodigios en tu Nombre y los alentaste diciéndoles: "todo lo que le pidáis a mi Padre o a Mí en mi Nombre se os concederá", "las obras que Yo hago y aún mayores vosotros las haréis". Es más nos diste la orden de que fuéramos por el mundo sanando enfermos, limpiando leprosos y resucitando muertos. Hoy te pedimos Señor por este hermano al cual hemos evangelizado en su lecho de dolor, junto con sus familiares, para que lo libres de las puertas del abismo, y le concedas la gracia de la salud de su cuerpo como signo de la salud eterna que Tú prometiste a los que creyesen y por eso con la autoridad de los Hijos de Dios pronunciamos las palabras del profeta Ezequiel 37, 3-5: "Sopla Espíritu divino sobre estos huesos secos, cúbranse de tendones, de músculo y de carne e infunde espíritu de vida" sobre este hermano, para que con su testimonio de sanidad, pueda Glorificar la grandeza de Nuestro Dios, y el poder de sus Hijos. Te damos gracias Señor porque sabemos que nos has escuchado, te pedimos que las maravillas que hoy has obrado no sean atribuidas a nosotros tus humildes siervos, sino que solo a tu Nombre sea dada la Gloria. Amén.

En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, por el Poder de su Preciosa Sangre y de su Santa Cruz, rompo, desato y disuelvo, toda envidia, maldición o maleficio que haya recaído sobre mi economía a causa de la maldad de mis enemigos, de mis propias infidelidades al no cumplir con el diezmo para la Iglesia o por los pecados e injusticias de mis antepasados que puedan estar impidiendo las bendiciones económicas que Dios tenga para mí. Lavo con la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo toda contaminación espiritual que haya recaído sobre mis bienes económicos a causa de los pecados que con ellos hayan cometido las personas que me los dieron o los que yo he cometido con ellos. Invoco la Providencia de Dios sobre mi patrimonio, para que la Bendición de Dios lo multiplique y lo haga rendir y me comprometo desde este mismo instante a separar el 10% de todos mis ingresos para darlos a la Iglesia. Por último nombro a la Santísima Virgen María administradora de todas mis pertenecías para que con ellas me alcance la riqueza eterna del Reino de su Hijo. Amén.

Dios Padre y Creador nuestro, Tú hiciste la mente del hombre como sede para Tu sabiduría, ciencia y entendimiento, para que guiados por Tu luz maravillosa buscásemos siempre la verdad que proviene de Ti, te pedimos que envíes el fuego del Espíritu Santo sobre este siervo (sobre mí) que es (porque soy) atormentado en sus (mis) pensamientos con terribles obsesiones, infundidas por el príncipe de las tinieblas. Dígnate con esta llama de amor viva a liberar la (mi) mente de este hermano por el que oramos, de todo espíritu maligno que lo (me) incite a pecar contra tu ley. Amén.

Jesús vive, Jesús reina, Jesús impera en mi mente y en Su nombre bloqueamos y deshacemos todo control mental que me estén haciendo y consagro mis pensamientos y mis decisiones al Espíritu Santo para que sólo sea Él quien me inspire y gobierne, mientras dure mi peregrinación en esta tierra. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Padre Eterno que creaste la mente del hombre para que fuera capaz de buscar la verdad, y que encarnaste a la Verdad que es Jesucristo Nuestro Señor para que nos predicase el camino que conduce a la vida, te imploramos envíes la fuerza de tu Espíritu divino para que recree las neuronas de esta mente sobre la cual estamos orando, y faculte este cerebro para pensar con claridad, para aprender con agilidad y para razonar con tranquilidad, de forma que te Glorifique con sus meditaciones, te alabe aprendiendo cánticos inspirados, y predique las maravillas de Tu poder contándole a sus hermanos que lo sanaste de sus enfermedades y le devolviste la luz a su entendimiento, por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

En nombre de nuestro Señor Jesucristo y por el poder del Sacramento del matrimonio, expulso de N.N. (mencione el nombre de esposa(o) o hijo(a) al que quiere liberar) a todo espíritu de drogadicción o de alcoholismo o de rebeldía, y le ordeno que se vaya lejos de mi hogar, santificado por el sacramento del matrimonio, y que no vuelva a atormentar más a mi familia. Y todo esto lo decreto en nombre de Dios Padre Omnipotente, en el nombre de Dios Hijo Redentor del mundo, en el nombre de Dios Espíritu Santo Defensor, y por el poder de atar y desatar que tiene la Santa Madre Iglesia Católica, por la intercesión de la gloriosísima siempre Virgen María y mediante el ministerio de los Santos Arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael. Amén.

Dios de Fuerza y Majestad, invocamos Tu Trinital poder para que tu brazo destrone a los poderosos y enaltezca a los humildes. Anula Señor los poderes satánicos de los hijos de la perdición que con la soberbia de los lobos, se precipitan sobre tu rebaño. Ata, encadena, amordaza, quema, clava y traspasa con los brazos de tu justicia a toda reunión de brujos o brujas, chamanes o sectas satánicas, o a cualquier otro que se enorgullezca de servir al príncipe de este mundo y que embriagados por la soberbia, se insolentan contra Tu Trono de Gloria y majestad. Recaiga sobre ellos su propia sangres, pues le dieron la espalda a tu misericordia y se regocijan en el sufrimiento de tus hijos, concédeles gustar sus propias invenciones para que retorciéndose en los sufrimientos que ellos maquinaron, si todavía son propensos a la conversión clamen tu misericordia de rodillas, antes de que se enfrenten a la ira de tu justicia en el juicio final. Amén

Santísima Trinidad que anhelas que todas tus criaturas tiendan hacia Ti, te pedimos muestres tu luz maravillosa a todas las almas que aún vagan por este lugar por no haber escuchado de Ti. Que hoy por los méritos de tu Hijo, todos tus Santos y las oraciones de tu Iglesia, emprendan su camino de purificación todos estos hermanos errabundos, y sean liberados de todas las cadenas que los atan a este mundo y así puedan disfrutar de la riqueza infinita de tu presencia. También te pedimos que si Tú consideras que no son dignos de tu luz por haberse revelado a tus amorosos llamamientos, o por haberse consagrado a la maldad, sean desalojados de este lugar de forma que nunca jamás puedan volver a molestar a tus hijos, ni a influir en este mundo. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Señor Jesucristo me pongo en tu presencia después de este día de apostolado siguiendo tu mandato de ir por el mundo sanando a los enfermos. Solo Tú sabes Señor cuanto sufrimiento hemos visto hoy y hemos intentado consolar. Te doy gracias porque has estado grande con nosotros y estamos alegres, mas sin embargo Tú sabes que es inevitable recibir heridas en el campo de batalla, por eso vengo a Ti Señor, para entregarte toda la contaminación espiritual que haya podido adquirir durante el ejercicio de mi ministerio. Te entrego Señor todo lo que se me haya podido adherir a mi mente: pensamientos de incredulidad, de blasfemia, de duda, de liviandad, y te pido que devuelvas a mi mente la pureza que debe tener. Te ruego que limpies mis oídos de todo lo que haya podido contaminarlos en los ambientes donde estuve, de mensajes subliminales en la música que escuche, de chismes o calumnias que haya podido oír, de comentarios morbosos o de palabras insultantes o mal sonantes, e incluso de todas las mentiras que haya podido percibir. Descontamina mi boca de todo insulto, de toda falta a la verdad y de todo aquello que vaya en contra de tus enseñanzas. Limpia mi nariz si ha aspirado el olor pútrido que produce el pecado y la contaminación infernal que aqueja a mis hermanos. Esclarece mi garganta si ha sido afectada para que no pueda cantarte y para que no pueda entonar tus misericordias. Purifica mi corazón de todos los odios, rencores, resentimientos, tristezas, depresiones y angustias por las que he orado hoy, para que cuando llegue a mi hogar solo haya en el tu amor para seguir repartiéndolo con generosidad. Limpia Señor mi estómago de los vicios de la gula, de la ansiedad y de cualquier enfermedad espiritual inoculada en la comida o en la bebida por los agentes de maldad. Limpia Señor mi genitalidad de los vicios de la lujuria, de la homosexualidad y de la depravación que haya podido contraer al orar por mis hermanos enfermos. Por último limpia mis extremidades de toda cadena que quiera impedir mis pasos por el camino de la caridad y de la santidad, o que quiera atar mis manos, para que no las extienda sobre los que sufren. Descontamina también mi economía para que Satanás no pueda vengarse por este apostolado haciendo escasear mis ingresos. Limpia también a mis seres queridos si a través de mi pudo llegar a ellos cualquier maldad que haya podido contraer en mi apostolado. Que toda esta contaminación espiritual que hoy te entrego Señor Jesus, vuelva al abismo de donde vino ingeniada por Satanás para torturar a tus ovejas, y en tu Nombre y en tu Sangre me declaro sanado (a), liberado (a) y restaurado (a). Amén. Nota: recomiendo encarecidamente que en el momento en que se haga mención de cada parte de nuestro cuerpo impongamos nuestras propias manos sobre ella, y las signemos con el símbolo de la Santa Cruz usando agua o aceite exorcizado.

Padre Celestial ante quien todas las circunstancias tenemos que dar cuenta de la vida que tú nos diste, y de cómo administramos los talentos que con tanto amor nos adornaste, te suplico tengas misericordia de mí pobre pecador en este momento en que me dispongo a examinar mi consciencia, auxíliame con la presencia de tu Santo Espíritu con el cual sondeas los abismos de miseria, y dame la gracia de ver caer las escamas de mis ojos que me impiden ver mis pecados con la profundidad y gravedad con la que Tú los ves, para que arrepentido y con propósito de cambiar pueda recibir el perdón de manos de tus Sacerdotes. Señor Jesucristo, Tú que moriste por mis pecados, concédeme la gracia de alejar de mí la soberbia que intenta hacerme creer que soy perfecto, la vergüenza que intenta hacerme justificar mis malas acciones y la cobardía que impide enfrentarme a mis pasiones, para que en el momento en que reciba la absolución de Dios, a través del Sacramento de la Confesión, reciba del Santo Espíritu las gracias necesarias para nunca más volver a lastimar el corazón de mi dulce Dios, y para que pueda recuperar mi dignidad de Hijo que había perdido por mis pecados. Amén.

Sello con la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, el fuego del Espíritu Santo y el Manto de la Santísima Virgen María, mi cuerpo, alma y espíritu, mis seres queridos y mis pertenencias para que no puedan ser afectados por las fuerzas del mal a causa del apostolado que hoy voy a realizar orando por los enfermos. Dame señor un corazón humilde para poder ser un instrumento dócil de tu misericordia, que allí donde yo ponga mis manos sean tus brazos poderosos los que restauren la salud que perdimos por nuestro pecado, no permitas Señor que penetre la soberbia en mi corazón atribuyéndome a mí mismo las maravillas que sé que vas a obrar, sino que al final de mi jornada diga de mí, siervo inútil soy, pues solo he hecho lo que tenía obligación de hacer. Madre mía Santísima acompáñame y dame las palabras de consuelo para inyectar esperanza, Fe y confianza en los enfermos que visitare, para que estas virtudes faciliten la acción milagrosa del Espíritu del Señor. Que San Miguel, San Gabriel y San Rafael me iluminen, guíen y defiendan durante este apostolado, por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

Señor Dios mío, solo Tú "tienes poder sobre la vida y sobre la muerte, de hacer bajar hacia las puertas del abismo y de subir desde allí" (Sab. 16, 13), yo reconozco "que no fue Dios quien hizo la muerte, ni puede regocijarse en la destrucción de los vivientes" (Sab. 3). Sino que la muerte Señor es fruto de nuestro pecado y de nuestra rebeldía, y es por eso que "mucho cuesta a los ojos de Yahveh, la muerte de los que le aman" (Sal. 116, 15). Hago pues este acto de conformidad con tu voluntad, y si Tú consideras que mi vida ya es fruto madura que debe cosecharse para la eternidad, me abrazo Señor a tus designios como Cristo abrazó y besó su cruz, pues tengo certeza de que si Tú decretas que es hora de mi paso de esta vida a la inmortal, es lo que más conviene para mi alma y para aquellos a los que amo, pues allí desde el cielo, que por tu misericordia espero alcanzar, podré interceder por los que quedan en este valle de lágrimas para que podamos reunirnos en el banquete celestial, alrededor de tu mesa como hijos que disfrutan en la presencia de su Padre Dios. Amén.

Sello con la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, el fuego del Espíritu Santo y el Manto de la Santísima Virgen María, mi cuerpo, alma y espíritu, mis seres queridos y mis pertenencias para que no puedan ser afectados por las fuerzas del mal a causa del apostolado que hoy voy a realizar orando por los enfermos. Dame señor un corazón humilde para poder ser un instrumento dócil de tu misericordia, que allí donde yo ponga mis manos sean tus brazos poderosos los que restauren la salud que perdimos por nuestro pecado, no permitas Señor que penetre la soberbia en mi corazón atribuyéndome a mí mismo las maravillas que sé que vas a obrar, sino que al final de mi jornada diga de mí, siervo inútil soy, pues solo he hecho lo que tenía obligación de hacer. Madre mía Santísima acompáñame y dame las palabras de consuelo para inyectar esperanza, Fe y confianza en los enfermos que visitare, para que estas virtudes faciliten la acción milagrosa del Espíritu del Señor. Que San Miguel, San Gabriel y San Rafael me iluminen, guíen y defiendan durante este apostolado, por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

Ángeles grandes y Santos, Dios os envía para protegernos y ayudarnos! Os conjuramos, en el nombre de Dios Uno en Tres Personas. Volad en nuestro socorro! Os conjuramos en nombre de la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Volad en nuestro socorro! Os conjuramos, en el nombre todopoderoso de Jesús. Volad en nuestro socorro! Os conjuramos por todas las heridas de Nuestro Señor Jesucristo. Volad en nuestro socorro! Os conjuramos por todas las torturas de Nuestro Señor Jesucristo. Volad en nuestro socorro! Os conjuramos por la santa palabra de Dios. Volad en nuestro socorro! Os conjuramos por el Corazón de Nuestro Señor Jesucristo. Volad en nuestro socorro! Os conjuramos en nombre del amor de Dios por nosotros tan pobres. Volad en nuestro socorro! Os conjuramos en nombre de la fidelidad de Dios para con nosotros tan pobres. Volad en nuestro socorro! Os conjuramos en nombre de la misericordia de Dios para con nosotros tan pobres. Volad en nuestro socorro! Os conjuramos en nombre de María Reina del Cielo y de la tierra. Volad en nuestro socorro! Os conjuramos en nombre de María vuestra Reina y Soberana. Volad en nuestro socorro! Os conjuramos en nombre de María, Madre de Dios y Madre nuestra. Volad en nuestro socorro! Os conjuramos por vuestra propia felicidad. Volad en nuestro socorro! Os conjuramos por vuestra propia fidelidad. Volad en nuestro socorro! Os conjuramos por vuestra fuerza combativa por el Reino de Dios. Volad en nuestro socorro! Os conjuramos, a cubrirnos con vuestro escudo! Os conjuramos, a protegernos con vuestra espada! Os conjuramos, a iluminarnos con vuestra luz! Os conjuramos, a abrigarnos bajo el manto de María. Os conjuramos, a encerrarnos en el Corazón de María! Os conjuramos, a depositarnos en las manos de María! Os conjuramos, a mostrarnos el camino hacia la puerta de la vida: el Corazón abierto de Nuestro Señor! Os conjuramos, a conducirnos seguros hacia la casa del Padre Celestial! Todos los Coros de los Espíritus bienaventurados. Volad en nuestro socorro! Ángeles de la vida, Volad en nuestro socorro! Ángeles de la fuerza de la palabra de Dios. Volad en nuestro socorro! Ángeles de la caridad. Volad en nuestro socorro! Ángeles que Dios nos atribuye especialmente, como compañeros. Volad en nuestro socorro! Volad en nuestro socorro, os conjuramos! Porque hemos recibido en herencia la Sangre de Nuestro Señor y Rey. Volad en nuestro socorro, os conjuramos! Porque hemos recibido en herencia el Corazón de Nuestro Señor y Rey. Volad en nuestro socorro, os conjuramos! Porque hemos recibido en herencia el Corazón Inmaculado de María la Virgen Purísima y vuestra Reina. Volad en nuestro socorro, os conjuramos! ORACION A SAN MIGUEL TÚ eres el Príncipe de las milicias celestiales, el vencedor del dragón infernal, has recibido de Dios la fuerza y el poder para aniquilar por medio de la humildad el orgullo de los poderes de las tinieblas. Te conjuramos, suscita en nosotros la auténtica humildad del corazón, la fidelidad inquebrantable, para cumplir siempre la voluntad de Dios, la fortaleza en el sufrimiento y las necesidades, ¡ayúdanos a subsistir delante del tribunal de Dios! ORACION A SAN GABRIEL Tu eres el Ángel de la Encarnación, el mensajero fiel de Dios, abre nuestros oídos para captar los más pequeños signos y llamamientos del Corazón amante de Nuestro Señor; Permanece siempre delante de nuestros ojos, te conjuramos, para que comprendamos correctamente la palabra de Dios y la sigamos y obedezcamos y para cumplir aquello que Dios quiere de nosotros. ¡Haznos vigilantes en la espera del Señor para que no nos encuentre dormidos cuando llegue! ORACION A SAN RAFAEL Tú eres el mensajero del amor de Dios! Te conjuramos, hiere nuestro corazón con un amor ardiente por Dios y no dejes que esta herida se cierre jamás, para que permanezcamos sobre el camino del amor en la vida diaria y venzamos todos los obstáculos por la fuerza de este amor. Ayúdanos hermanos grandes y santos, servidores como nosotros delante de Dios! Protégenos contra nosotros mismos, contra nuestra cobardía y tibieza, contra nuestro egoísmo y nuestra avaricia, contra nuestra envidia y desconfianza, contra nuestra suficiencia y comodidad, contra nuestro deseo de ser apreciados! Deslíganos de los lazos del pecado y de toda atadura al mundo! Desata la venda que nosotros mismos hemos anudado sobre nuestros ojos, para dispensarnos de ver la miseria que nos rodea, y poder mirar nuestro propio yo, sin incomodarnos y con conmiseración. Clava en nuestro corazón el aguijón de la Santa Inquietud de Dios, para que no cesemos jamás de buscarlo con pasión, contrición y amor! Busca en nosotros la Sangre de Nuestro Señor que se derramó por nosotros! Busca en nosotros las lágrimas de vuestra Reina vertidas por nuestra causa! Busca en nosotros la imagen de Dios destrozada, desteñida, deteriorada, imagen a la cual Dios quiso crearnos por amor. Ayúdanos a reconocer a Dios, a adorarlo, amarlo y servirlo! Ayúdanos en la lucha contra los poderes de las tinieblas que nos rodean y nos oprimen solapadamente. Ayúdanos para que ninguno de nosotros se pierda, y para que un día, gozosos, podamos reunirnos en la felicidad eterna! San Miguel, lucha a nuestro lado con tus ángeles, ayúdanos y ruega por nosotros! San Rafael, lucha a nuestro lado con tus ángeles, ayúdanos y ruega por nosotros! San Gabriel, lucha a nuestro lado con tus ángeles, ayúdanos y ruega por nosotros! Amén.